Parece lógico, incluso prudente, no demostrar sentir odio, tristeza, furia, etc pero también podemos considerarlo poco acertado desde un punto de vista de la inteligencia emocional y su desarrollo.
Dicen que lo que uno no puede controlar al final lo controla a él mismo y aunque lo tratemos de ocultar siempre acaba apareciendo.
Lo inteligente, en este caso, no es nadar a contracorriente sino aprovecharse de la fuerza de la corriente para conseguir el objetivo, con lo cual, en lugar de escapar de los sentimientos negativos aprovéchemoslos para reducir su poder porque aunque no lo creamos estas emociones negativas tienen su parte positiva. (más…)