Sentado en la terraza de mi habitación en el Parador de Ribadeo, a estas horas de la noche sólo busco tranquilidad y dejar correr el tiempo, relajarme de un día duro de trabajo.
Acariciado por esta brisa marinera que baña la desembocadura del río Eo, veo los pueblecitos Asturianos al otro lado de la ría, veo un barquito que no se si viene o va y a pesar de que el mar esta tranquilo escucho su murmullo al golpear el pequeño puerto que veo desde aquí.


Comentarios recientes