Soy director general de la filial española de una multinacional. Desde hace tiempo (…), el vicepresidente para Europa interfiere continuamente en mi terreno, hasta el punto de contactar directamente con mis subordinados, a quienes envía correos electrónicos para pedir informes sin siquiera ponerme copia. Mis colaboradores me suelen comentar esos contactos con naturalidad, pero noto que en ellos comienzan a surgir dudas sobre mi posición en la cadena de mando.
José Medina, presidente de Ray & Berndtson, sugiere dar los siguientes pasos para solucionar este problema:
- Primer paso: Hablar directa y francamente con el vicepresidente haciéndole ver que respeta su posición pero que su forma de actuar está creando problemas en la organización, confusión en el equipo y debilitando su autoridad ante ellos.
- Segundo paso: Si no surge una mejora después de dar el primer paso se debe acudir al jefe más inmediato de ambos. Continuar leyendo


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