Nos bombardean con tanta oferta, tanta bajada de precios, con que aquí es donde más barato puedes comprar que realmente ya no sabemos si realmente nos hemos convertido en los “reyes del mambo” de las compras baratas o por su contra somos unos “pardillos” que siempre compramos más caro que los demás. Nos olvidamos de una de las máximas que debemos llevar, como cliente, en la cabeza: “El mejor precio” y el “precio más bajo” no significan siempre lo mismo.
Se supone que esta política de precio, precio, precio es suficiente para atraerme y retenerme como cliente, que me doblego ante los estudios de mercado que dicen que tal o cual Híper es el más barato del país, que agradezco fervientemente que la cadena Y haya decidido por mi que es lo que quiero o no comprar para reducir el coste de mi cesta de la compra y que esta idea del bajo coste relegue cosas muy básicas en la relación vendedor-cliente.
¿A dónde voy?, voy a que no vale de nada todo ese esfuerzo promocional, que implica también una pérdida de rentabilidad importante, si nuestros colaboradores no son capaces de responder adecuadamente a otras necesidades que nos plantean de cara los clientes que son obvias y aquellas necesidades ocultas que no plantean pero que debemos valorar. (más…)