Gracias a un comentarío en el post sobre la innovación en la distribución, descubrí el blog de Álvaro González-Alorda.
Álvaro recoje una frase de Ricardo Semler que dice así: “Si eres capaz de enviar emails profesionales el domingo, pero no sabes organizarte para ir al cine el lunes por la tarde, tu vida está desequilibrada”.
La frase viene a cuento por lo que me comentaba una persona estos días que estuve en Valencia sobre como tenía que trabajar los fines de semana si entre semana viajaba y como le afectaba llegar al hotel y tener que estar enviando mails hasta las “tantas”, agotado después de estar todo el día de reunión en reunión.
Claro, le pregunté si todos en el equipo tenían este sistema de trabajo y me dice que sí, desde los más novatos hasta la jefa del equipo manda mails sábados, domingos, un martes a las 11 de la noche e incluso ha renunciado a parte de su baja maternal para seguir trabajando.
Me siguió contando sus penas durante un buen rato y cuando terminó, le pregunte sobre que hacía él para poder solucionar esta situación y poder tener una vida laboral más saludable.
Luís, que así se llama está persona, me dijo que a pesar de que con este nivel de dedicación no podía dedicar mucho tiempo a su familia, ganaba bastante dinero.
Claro, llegado este punto le conté una pequeñita historia titulada “Te compro una hora” que dice lo siguiente:
El niño tenía once años. El niño era estudioso, normal y cariñoso con sus padres. Pero el niño le daba vueltas a algo en la cabeza. Su padre trabajaba mucho, lo ganaba bien y estaba todo el día en sus negocios. El hijo le admiraba porque “tenía un buen puesto”.
Cierto día el niño esperó a su padre, sin dormirse, y cuando llegó a casa, le llamó desde la cama:
–Papá –le dijo- ¿cuánto ganas cada hora?.
– Hijo, no sé, bastante. Pon, si quieres, 18 euros. ¿Por qué?
–Quería saberlo.
– Bueno, duerme. Continuar leyendo


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