Cuentos/metáforas y fábulas·Motivación

Buena suerte, mala suerte.

Hace unos meses, me llamó un buen amigo malagueño un tanto decepcionado con su nueva situación en la empresa. Resulta que  Fran empezó hace diez años como gestor de una zona pequeña de Andalucía, al año de un trabajo brillante le hacen responsable de toda Andalucía y con un equipo de tres personas. Está comprometido con su trabajo y altamente motivado, su jefe directo le apoya y le da recursos para su gestión.

Fran no decepciona y tras dos años liderando su equipo y su zona, la empresa le propone trasladarse a vivir con su familia a las oficinas centrales de Barcelona. Después de mucho pensarlo, acababa de comprar casa en Málaga y su mujer estaba a punto de tener su segunda hija, decide trasladarse y empiezan su aventura catalana. Fran arranca su nueva etapa con su nuevo jefe, sus dos compañeros y él, llevan las cuentas claves de la compañía, el equipo gestiona  el 75% de la facturación y, en la parte que le toca, Fran sigue fiel a su trayectoria consigue nuevos clientes importantes, llega a los objetivos y siempre aporta más de lo que se espera. Su nuevo jefe cuenta con él, le da responsabilidad, le supervisa y , en definitiva, lo convierte en un profesional de primera linea en la empresa.

Tras tres años desarrollando este trabajo, una empresa Inglesa líder en Europa  compra la empresa de Fran, hay varios personas que se marchan, entre ellos su jefe. Aquí comienzan los problemas, el nuevo jefe de Fran tiene un curriculum brillante en ventas, una formación académica muy buena, una capacidad de sacrificio y trabajo impresionante pero una medicre capacidad para gestionar un equipo. A fran le van quitando cuentas clave que había gestionado y construido durante años anteriores y le dan la responsabilidad de gestionar las 12 personas que forman la red comercial. A todos estos cambios, acompaña un equipo desmotivado, con un nivel salarial poco homogeneo en la retribución común y  con formas de trabajo muy individuales y distintas.

Fran aporta unos metodos de trabajo comunes y validos para todos pero su  nuevo jefe empieza a gestionar el día a día del equipo con mensajes contradictorios en algún caso a los dados por Fran, crea espectativas  muchas veces dificiles de cumplir por no depender de él y alguna vez  desautoriza a Fran.

Estando en esta situación el vendedor responsable de Galicia y de Asturias se va y su jefe decide que Fran haga su trabajo y se ocupe de esta zona. No se contrata a nadie.

En un momento dado el vendedor de Extremadura se va y su jefe le dice a Fran que lleve esta zona también.

Fran empieza a viajar más que nadie: avión, coche, AVE, no para, aun tiene tiempo de cerrar algun acuerdo importante para la empresa, pero todo se empieza a volver urgente y no puede atender como quisiera lo importante.

Sus dos hijos lo hechan en falta, hay semanas que se va de casa el lunes en un Avión a las 6 de la mañana y vuelve el viernes a las 11 de la noche. Los resultados ya no son tan buenos, pide ayuda a su jefe varias veces pero de este sólo recibe la respuesta de que la empresa valora mucho lo que está haciendo. Se desmotiva, no es capaz de encontrar compromiso por parte de la empresa de mejorar ciertas situaciones que Fran plantea: Contratar cuanto antes a más personas, invertir en formación para el equipo que tienen, revisar el nivel salarial de ciertas personas clave de su equipo.

Su jefe sigue interfiriendo en su trabajo. Muchas veces  Fran se entera de ciertas cosas por su equipo y no por su jefe. En un momento dado se planta, le comenta a su jefe la situación y como respuesta escucha que está demasiado pesimista.

En fin, podría seguir contando toda una serie de situaciones incomprensibles que le suceden pero al final su jefe le ha dicho que ya no confia en él y quitándole todas las responsabilidades lo envía de nuevo a Málaga a llevar la misma zona que hace diez años.

-Que mala suerte- le he dicho yo.

-Mala suerte o buena suerte, eso depende – me ha respondido.-Ahora ya no tengo que pasarme todos los días dos horas contestando mails, trabajo con un horario normal, puedo disfrutar de mi familia, hacer algo de ejercicio caminando un poco todos los días, me matricularé en el master que siempre he querido y estoy seguro que cuando en el cole de mis hijos le digan al mayor que dibuje a su familia no se dibujará él, su mamá, su hermanita y una maleta.

Por cierto la maleta era su papá.

Al final esta historia real y su respuesta a mi afirmación de que mala suerte me ha llevado a pensar en un cuento que le escuche a Pilar Jericó sobre la buena y la mala suerte y que posteriormente puede leer en el blog de Xavier López.

Os lo dejo una de las muchas versiones por si os interesa…

Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él, y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe? Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?». Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?». Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?

Por cierto, Fran ya ha encontrada un nuevo trabajo y no se si  es buena suerte o no.

2 comentarios sobre “Buena suerte, mala suerte.

  1. buena historia, buena, suerte , mala suerte, quien sabe? El punto aqui es que el tiempo vale oro y cuando lo gastas en tu familia es mas valioso aun, la ambicion es buena, pero ambicion desmedida no lo es.
    En una ocasion mi hermana perdio su autobus de regreso a casa de el bachillerato por culpa de una companera que le quito sus libros para que ella no se subiera a ese camion y se dijo, ah, que mala suerte, ahora tengo que esperar hasta las 11 de la noche el otro autobus.
    Ese autobus que ella lamento dejar pasar fue arrollado por el tren donde murieron mas de 30 personas. Mala suerte, buena suerte, SIIII, Yo lo llamaria milagro.

  2. Naye,
    gracias por la visita y por participar con tu comentario.
    Cuando mezclo familia y tiempo prefiero hablar en terminos de indertir el tiempo o de tiempo de calidad más que de gastar el tiempo, en cualquier caso la historia que me cuentas es impresionante y la verdad encaja perfectamente en el post.

    Un saludo.

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