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¿Innovamos o hacemos actividades de innovación?

Vengo de participar en una interesante jornada donde se presentó un estudio de ACES sobre “La distribución agroalimentaria y transformaciones estratégicas en la cadena de valor” elaborado por SDV Consultores.

José Maria Sainz de Vicuña, profesor en DEUSTO y director general de SDV introdujo en su ponencia la diferencia entre innovación y actividades innovadoras y la confusión que se produce entre un concepto y otro  al tratar de explicar que nuestra empresa esta haciendo una política de innovación.

Es por esto que Sainz de Vicuña afirma que hay confusión entre innovación, que responde más a una cuestión de actitud y actividades innovadoras, que responde más al concepto de creatividad y es una cuestión de capacidades. Todo ello teniendo en cuenta que la innovación implica creatividad y por supuesto cambio.

Si intentamos clarificar un poco más la diferencia entre estos conceptos, podemos tirar de la definición que hace la OCDE de actividades de innovación afirmando que se puede considerar así “todos los pasos científicos, tecnológicos, organizacionales, financieros y comerciales incluyendo inversión en un nuevo conocimiento, que potencialmente tienen como resultado la implementación de innovaciones“.

Por otro lado, está la definición que hace de innovación y que pasa por la “implementación de un producto (bien  o servicio) o proceso nuevo o con un alto grado de mejora o un método de comercialización  u organización nuevo aplicado a las prácticas de negocio, al lugar de trabajo o a las relaciones externas” y yo añadiría “que aporte valor al cliente” porque como explicó Sainz de Vicuña,innovar supone hacer cosas nuevas de manera diferente y mejor que los demás para conseguir cambios de éxito para la empresa aportando valor al mercado.

A principios de diciembre, Félix Peinado señalaba en su blog que cuando se habla de innovación hay que concretar, hay que  poner etiquetas claras que acompañen a la palabra innovación para saber de que hablamos. Por ahora, yo me quedo con las cuatro que señala el Manual de Oslo:

  • Innovación en Producto: Al introducir un bien o servicio nuevo o con un alto grado de mejora respecto a sus características o su uso deseado. Hablamos de mejoras importantes en especificaciones técnicas, componentes y materiales, software incorporado, ergonomia, etc.
  • Innovación en Proceso: Implementando un método de producción o distribución nuevo o con un alto grado de mejora (técnicas, equipo y/o software).
  • Innovación en Marketing: Al implementar un nuevo método de comercialización que entraña importantes mejoras en el diseño del producto,  en su presentación, en su política de emplazamiento (posicionamiento), promoción o precio.
  • Innovación Organizacional: Implementando un nuevo método de organización aplicado a las prácticas de negocio, al lugar de trabajo o a las relaciones externas de la empresa.

Pero al margen de esto, el Manual de Oslo señala que aunque la I+D juega un papel vital en el proceso de innovación , no es menos cierto que gran parte de la actividad de innovación no proviene de esta, sino de mano de personal altamente cualificado, de las interaciones con otras empresas e instituciones públicas y de una estructura organizacional que fomente el aprendizaje y la explotación del conocimiento.

Lo que creo que sí es importante, y así se comprobo en esta jornada, es la idea de que para innovar no hace falta ser o estar en una empresa de grandes dimensiones. Cristina Fernández, responsable de Marketing de Casa Grande de Xanceda, nos lo hizo ver presentando su empresa que se puede utilizar como un claro ejemplo de una PYME que innova siguiendo los cuatro puntos clave anteriormente señalados.  En algún otro momento tendremos oportunidad de comentar este interesante proyecto de empresa.

Para finalizar te propongo un ejercicio de autoconocimiento empresarial y que pongas negro sobre blanco en dónde está innovando tu empresa.

5 comentarios sobre “¿Innovamos o hacemos actividades de innovación?

  1. Estoy de acuerdo con el planteamiento que haces basado en el Manual de Oslo, pero hay un matiz que deberíamos incluir y que nunca comentamos, y es el estado de ansiedad+estres de personas y organizaciones.
    En mi opinión, nunca alcanzaremos o cuando menos, encontraremos la innovación, si no estamos en un estado de conciencia plena, que nos permita ser lo suficientemente libres para innovar.

  2. Como siempre excelentes tus post @Alfredus, aprobecho la icasion para desearte una Feliz Navidad que Dios te bendiga a ti y a tus seres queridos que el 2009 este lleno de exitos profesionales y espirituales. Un abrazo

  3. jose antonio,
    gracias por el comentario.
    Estoy de acuerdo con tu aportación, seremos innovadores en nuestra organización siempre y cuando hayamos generado un entorno que facilite y estimule la creatividad y está última se consigue, como no, con libertad para innovar.

    Un saludo.

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