Clientes

Cómo nos gusta que nos traten, debemos tratar.

Nos bombardean con tanta oferta, tanta bajada de precios, con que aquí es donde más barato puedes comprar que realmente ya no sabemos si realmente nos hemos convertido en los “reyes del mambo” de las compras baratas o por su contra somos unos “pardillos” que siempre compramos más caro que los demás. Nos olvidamos de una de las máximas que debemos llevar, como cliente, en la cabeza: “El mejor precio” y el “precio más bajo” no significan siempre lo mismo.

Se supone que esta política de precio, precio, precio es suficiente para atraerme y retenerme como cliente, que me doblego ante los estudios de mercado que dicen que tal o cual Híper es el más barato del país, que agradezco fervientemente que la cadena Y haya decidido por mi que es lo que quiero o no comprar para reducir el coste de mi cesta de la compra y que esta idea del bajo coste relegue cosas muy básicas  en la relación  vendedor-cliente.

¿A dónde voy?, voy a que no vale de nada todo ese esfuerzo promocional, que implica también una pérdida de rentabilidad importante,  si nuestros colaboradores no son capaces de responder adecuadamente a otras necesidades que nos plantean de cara los clientes que son obvias y aquellas necesidades ocultas que no plantean pero que debemos valorar.

Por un lado esta la típica conversación de la que he dado cuenta en algún otro post:

-CLIENTE: Hola, necesitaba un taladro X. ¿Sabe dónde lo puedo encontrar?

-EMPLEADO DEL HIPER: Lo siento no soy de esta sección.

Por otro lado está  el demostrar sinceridad y buena educación (una de las obviedades a las que me refiero)  cuando nos relacionamos con nuestros clientes: 

  • Preocuparse de saber el nombre del cliente y utilizarlo de manera natural. Como me gusta llegar a la cafetería que está debajo de la oficina y que me diga Laura: Buenos días Alfredo, ¿Un cortado de máquina verdad?.
  • Mostrar interés por lo que necesitan los clientes y no sólo por lo que nos interesa a nosotros.  En mi casa siempre hemos tomado Cola-Cao en el desayuno, he probado alguna otra marca y la verdad es que el Cola-Cao nos ha ganado, la duda es… ¿por qué tengo que soportar que la empresa X haya decidido que a mi lo que me interesa es comprar Chispa-Cao?. No importa tanto lo que la empresa quiere vender , importa lo que el cliente quiere comprar.
  • Sonreir, pero de verdad, con ese tipo de sonrisa que transmite entusiasmo y que hace que cuando un cliente compre nuestro producto o servicio lleve de regalo una sonrisa. Cuando emita una queja, le atendamos bien, le aportemos soluciones y una sonrisa.  Cuando sólo entre en nuestro negocio para  echar una ojeada  reciba de entrada una sonrisa. La sonrisa es contagiosa y un mal día puede cambiar si nos sonrien en la panadería (y si por encima el panadero te llama por tu nombre…).
  • Da las gracias:  gracias por llamar, gracias por confiar en nosotros, gracias por interesarse por nuestro producto, gracias por darnos su opinión, gracias por estar, gracias por quejarse.

Puedo añadir alguna otra cosa pero  os lo dejo a vosotros porque  al igual que yo (como habeís podido comprobar en la redacción del post) nos movemos unas veces como clientes y otra como vendedores.

Un saludo. 

 

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