Trabajo en equipo

Liderazgo, jazz, orquesta sinfónica…¿De qué habla este post?.

Hace ya dos años, como pasa el tiempo, escribía en “HABILIDADES DIRECTIVAS” que a estas alturas  pocos se cuestionan que el rendimiento de nuestro equipo es tan fuerte como el rendimiento colectivo de sus miembros.

Como se suele decir un equipo de cuatro personas es algo parecido a 1+1+1+1=4. Lo que sucede en este tipo de equipos es que muchas veces su rendimiento  es algo inferior a la suma de sus contribuciones individuales, es decir, su ineficiencia provoca improductividad.

Lo que buscaríamos son las sinergias que proporcionan reunir a personas colaboradoras, motivadas, comprometidas y con habilidades complementarias para conseguir una ecuación donde 1+1+1+1=5.

En algún otro post escribiremos sobre que habilidades debe de tener una persona para llegar a ser un mejor jugador de equipo, pero en este lo que se pretende es enfrentar dos modelos de organización de los equipos.

DE JAZZ

Un enfoque jazzístico de nuestro equipo pasa por un líder que es capaz de fundir las distintas personalidades de los integrantes del equipo, creando una “orquesta de jazz” con alta creatividad donde la colaboración prime sobre la competencia interna, donde se valoren las oportunidades de negocio con clientes haciendoles participes del espectáculo y donde la comunicación interna sea de calidad.

Este tipo de enfoque retendrá y atraerá a personas con talento por que:

  • Sienten que pueden aportar al proyecto.
  • Pueden aprender de otros compañeros.
  • Ven que son capaces de crecer profesionalmente.
  • Pueden crear valor para el equipo.

Dentro de esta orquesta de jazz el líder aprovecha las diferencias de sus “músicos” y se centra en el intérprete para desarrollar productos y/o servicios nuevos.

Como dice Koldo Saratxaga, para la empresa “se genera valor a través de la libertad”.

DE ORQUESTA SINFÓNICA.

Por otro lado está un enfoque de “Orquesta Sinfónica” donde el líder cuenta con un equipo de profesionales con gran talento dentro de su especialidad. El esfuerzo se centra en interpretar una partitura, en conseguir las metas individuales, entendiendo que con eso contribuimos a que el equipo prospere.

Todos se someten a la misma disciplina para conseguir el objetivo junto a un líder que los coordina, entrena, pone normas, ayuda,… pero sin salirse de la partitura porque lo que prima no es el intérprete sino el compositor.

DEPENDE

Quizas los dos enfoques sean válidos según que organizaciones y que personas formen los equipos y si tengo que quedarme con alguno, como buen gallego dire: ¡depende!.

Os dejo a vosotros que comenteís sobre que enfoque os gustaría liderar o ser liderado.

Alfredo

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