Cuentos/metáforas y fábulas·Inteligencia Emocional·Liderazgo

El cuento del carnicero y el perro: Exigencia si pero…

Todos pretendemos sacar lo mejor de nuestros equipos conseguir los objetivos, contar con personas comprometidas pero eso nos lleva muchas veces a ser demasiado exigentes y centrarnos sólo en los errores cuando una buena felicitación haría mucho bien a las personas que forman nuestro equipo.

Alguna vez he hablado en Habilidades Directivas sobre respeto y aprecio como uno de los motores que generan compromiso, involucración, buen clima laboral y retención del talento. Todos necesitamos algo más que la exigencia para poder desarrollarnos al máximo en nuestro trabajo quizas podamos hablar de afecto. Sólo hay que recordar las palabras de Juan Mateo afirmando que “la exigencia sin afecto es tan poco útil como el afecto sin exigencia”.

Como ha comentado Intoku en el blog la cuestión es si queremos conseguir los objetivos a través del trabajo de las personas o costa de las personas, si es a costa de ellas, tengamos en cuenta que el tren aguantará lo que aguante porque cuando ya no haya más madera que quemar….

La dirección a palos,  nunca mejor dicho, en el cuento del carnicero y el perro:

Cierto día un carnicero que estaba atendiendo a sus clientes vio que un perro se metía en la carnicería. Empezó a gritarle para que saliese de la tienda. El perro salió pero a los pocos minutos volvió a entrar y  despues de entrar y salir unas cuantas veces más el carnicero se dio cuenta que traía algo en la boca.

Saliendo de detras del mostrador, se acerco hasta el perro y vio que lo que traía en la boca era una nota envuelta en un plástico. Cogió la nota y la leyo: “Podría usted enviarme medio kilo de chuletas y cinco salchichas?”. Envuelto en el plástico venía también un billete de 50 euros.

El carnicero preparó el pedido y una vez listo  metió en una bolsa las chuletas y las salchichas junto con el cambio. Mostro las asas de la bolsa al perro, que las puso en su boca y abandonó la carnicería.

El carnicero estaba asombradísimo y decidio salir detras del perro para ver qué hacía.

El perro camino por la calle hasta llegar a un semáforo  donde se paró, depositó la bolsa en el suelo, se alzó sobre sus patas traseras y pulsó el botón para que el semáforo cambiara a verde para los peatones. Esperó sentado con la bolsa de nuevo en su boca hasta que el semáforo le dejó pasar, cruzó tranquilamente y caminó hasta la parada de autobus. Al llegar, observo las señales que indicaban los diferentes autobuses y sus rutas, se sentó y esperó.

Al poco rato para un autobús pero el perro no se movió, un poco más tarde llego otro y el perro subió rapidamente por la parte de atras para que el conductor no lo viese. El carnicero no daba credito a lo que estaba viendo y subió también al autobús.

Tres paradas después el perro se alzo sobre sus patas, toco el timbre y cuando el autobús paró se bajo. El carnicero bajó tras él. Los dos caminaron unos minutos más  hasta llegar frente a la puerta de una casa. El perro  dejó la bolsa en el suelo y comenzó a golpear la puerta con sus patas delanteras mientras ladraba, como nadie le habría dio un salto a una tapia y de allí salto al alféizar de una ventana  consiguiendo golpear varias veces el cristal.  Salto otra vez a la calle y volvió a coloarse frente a la puerta. A los pocos segundos la puerta se habrió y salión un hombre que sin mediar palabra empezó a golpear al perro mientras le gritaba lo inútil que era.

Al ver aquello, el carnicero se fue hacia aquel hombre le sujeto para que no pegara más al perro y le dijo: ¡Por favor, deje de pegar al perro! ¿No se da cuenta que está cometiendo una injusticia?. Este perro es un genio.

“¿Un genio?” grito el hombre, ¡este imbecil de perro es la segunda vez esta semana que se olvida las llaves!.

 
De “Cuentos que mi jefe nunca me contó”.

9 comentarios sobre “El cuento del carnicero y el perro: Exigencia si pero…

  1. Victor,
    es que algunas veces fijamos el listón tan alto que si no se llega es un drama de consecuencias importantes: broncas, castigos, etc. pero sin embargo cuando se consigue saltar se da por sentado que tiene que ser así y no hay ni una palmadita en la espalda cuando esto haría mucho mejor que el castigo.

    Yo conozco una empresa que el sistema de variable para pagar objetivos es tan curioso como desmotivador: establece rangos por abajo y no por arriba, es decir, si haces el 120% del objetivo te da sólo el 100% con lo que se fomenta el ¿para que voy hacer más del 100%? pero si haces el 89% sólo te paga el 80%. Se puede intuir para que esta montado así el sistema pero creo que es desmotivante porque penaliza y castiga pero no estimula y premia la busqueda de los mejores resultados.

    Un saludo.

  2. Lo bueno es que siempre habrá “carniceros” que reconozcan las virtudes de los demás. Gracias por esta narración; soy director de secundaria y la he aprovechado con mis alumnos para varias aplicaciones; entre ellas, para las estrategias de lectura.

  3. bueno el mensaje que nos da a conocer es que muchas veces la apariencia nos engaña, dejándonos llevar por ello, antes de actuar hay que analizar las cosas.

  4. La situación radica principalmente en que siempre por mas proactiva y dinámica que pueda ser un colaborador, buscamos la sin razón al hecho y ello hace frustrar a él y por ende desmotivar y no volver hacer las cosas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s